Candidaturas a Intendente Altas y bajas

LA MÁS GRANDE HISTORIA JAMÁS KANT ADA

En forma habitual recurro a la memoria tan ejercitada en tiempos difíciles y logro, aunque parcialmente, recrear algunas de las clases recibidas en mí tránsito universitario. Hubo un profesor de la Universidad de Morón que fue de singular importancia para mí: Alberto Vicente Fernández, autor de un libro, que en realidad fue su tesis doctoral, llamado “Función creadora del Juez”. (Abeledo Perrot 1970)

Escribió Fernández: “Por mucho que se valore el derecho como un medio para los fines humanos, será realmente derecho en cuanto penetre en la vida y le sirva a través de la función judicial. La ciencia jurídica es una ciencia normativa y práctica, que no tiene por objeto tanto saber cómo realizar los principios de un orden jurídico basado en la experiencia y en las especulaciones seculares, al servicio de las necesidades sociales y para solucionar los problemas que la comunidad plantea continuamente". En sus clases, también nos enseñó a profundizar el conocimiento de los escritos de Kant.

 

Introducción

El pensamiento político de Kant está dominado por los ideales de libertad, igualdad y valoración del individuo, propios de una Ilustración a la que Kant se suma y defiende en sus escritos políticos. Al igual que en la ética, -donde se le confiere al individuo, en cuanto sujeto moral, la capacidad de convertirse en legislador de lo moral, desde su autonomía-, en la política el individuo será considerado también, en cuanto ciudadano, el sujeto creador del campo de la actividad pública común.

La capacidad legislativa del ser humano se funda en el carácter formal con el que Kant concibe la ética, y que se expresa en el imperativo categórico. Este imperativo, como principio formal de la razón práctica, se extenderá a todos los campos de aplicación de esta, incluida la actividad política. Así, no es de extrañar que Kant haya propuesto tres definiciones del imperativo categórico, subrayando ya el carácter universal de la norma moral, ya el valor intrínseco del individuo como fin en sí mismo, dada su naturaleza racional y su autonomía.

 

Un paso más allá

La política, en cuanto espacio público del ejercicio de la libertad, está ligada a la noción de derecho, haciéndola posible. En consonancia con el carácter formal de la moralidad, el derecho no se concibe como un sistema normativo de regulación de la convivencia, sino como el marco formal en el que se establecen las condiciones y los límites de la acción en el campo de la convivencia, del ejercicio de la libertad. La ley jurídica ha de tener, por lo tanto, al igual que la moral, un carácter universal y a priori; sin embargo, mientras la ley moral se autoimpone al individuo, la ley jurídica se le impone mediante una coacción externa.

 

Tres pasos más allá

La filosofía política kantiana entronca así con la filosofía política moderna del Estado natural y de las teorías del contrato. Hay una naturaleza, anterior a la organización política de los seres humanos, que es la fuente de derechos universales contra los que no se puede legislar, y que actúan por sí mismos como principios de organización de la vida política, que debería tender a una República universal. Además de los derechos naturales, el legislador, en función de las necesidades históricas, podrá desarrollar leyes (el derecho positivo) que correspondan al desarrollo de la sociedad civil.

 

Todos los pasos más acá

Indubitablemente, los gobernantes tienen un contrato con la sociedad.  De la mano de la política, todo debe basarse en la ética. No puede concebirse otra manera interrelación, porque en este ida y vuelta, las obligaciones no solo son del que gobierna.

El actual gobierno municipal lo ha entendido y hace de la ética una bandera. Barrera intenta rodearse de funcionarios que piensen como él y cuando lo logre, podrá comenzar a delegar responsabilidades. La construcción de la herramienta electoral debe ser su principal objetivo, ya que el tambaleante Consejo de Partido le será esquivo. Nuestro sistema político, obviamente no admite la presentación de ciudadanos con carácter de independientes en los procesos electorales. Deben, necesariamente, integrar un partido político, nacional, provincial o vecinal.

En Villa Gesell, el único candidato que tiene la certeza de tener todo en orden, alianza más, alianza menos, es Martínez Salas. El que lo puede lograr todo es Gustavo Barrera. Solo deberá estar dispuesto a hacerlo. Las PASO serán  su objetivo, no sencillo pero sí posible, siempre y cuando decida ir “por adentro”. El PJ ortodoxo osista, tenía varios candidatos. Los tradicionales, los que quieren ser desde siempre,  son tres: Acebal, Llompart y Chamorro. Uno que está volviendo y sostiene sus aspiraciones es Sebastián Álvarez. Pero el Oso tiene una carta en la manga y parecería que está dispuesta a jugarla: Candelaria Alonso. Los macristas deberán arriar su bandera y asumir que son absolutamente  minoría  en la negociación de una alianza local con el radicalismo. Al bueno de Galli solo le puede tocar un 4º puesto en la lista de candidatos a Concejales. Sícoli ya dejó de ser una alternativa. Mientras tanto, el massismo tiene severos problemas de construcción. Sí bien Atilio se estaba diferenciando de Rodríguez Erneta, la llegada de operadores y la suma de algunos dirigentes cercanos al Oso,  vuelve a enrarecer su entorno. No parece hoy por hoy una opción absolutamente despegada de su pasado reciente.  Barón, tal como anticipábamos hace meses, nunca fue una opción seria.  Simplemente fue un globo de ensayo. Vendramín y los suyos deberán replantear su estrategia. No son demasiado tenidos en cuenta por AR.  Y Luna, se debate entre el ser y el debe ser.  Es Concejal y tiene mandato por dos años más. Lanzarse al ruedo como candidato significará entrar en la pelea personal. Pero, tampoco debe dejar todo en manos de los demás. Quizás encuentre entre los independientes a un candidato fuerte para pelearle el espacio a Roncoroni. ¿Habrá otros con aspiraciones a ocupar el sillón del Segundo Piso de Avenida 3 Nº 820? Depende. Todo depende… Como en los incendios forestales, hay fuego por arriba y por abajo.  Y por ahora, de los bomberos  participantes  ninguno demostró tener una manguera tan grande como para dominarlo.

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