{"id":1110,"date":"2021-04-30T10:21:01","date_gmt":"2021-04-30T13:21:01","guid":{"rendered":"http:\/\/cnagirasoles.com.ar\/wordpress\/?p=1110"},"modified":"2021-04-30T10:21:02","modified_gmt":"2021-04-30T13:21:02","slug":"la-calesita","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cnagirasoles.com.ar\/wordpress\/la-calesita\/","title":{"rendered":"LA CALESITA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La calesita gira y gira hasta que deja de girar<br>cuando te subes a ella debes elegir,<br>si sentarte a mirar las cosas que en cada giro te va a mostrar<br>o quedarte parado e intentar ganar la sortija en cada vuelta que da.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En alg\u00fan momento la calesita se detendr\u00e1,<br>as\u00ed que antes de elegir como actuar<br>piensa que es preferible que cuando deje de girar<br>te encuentre parado, con los brazos cansados por pelear,<br>y no sentado c\u00f3modo mirando las cosas pasar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La calesita como prueba cient\u00edfica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Haga la prueba: si\u00e9ntese en el piso, levante los pies y comience a girar impulsado por sus manos. D\u00e9 vuelta tras vuelta durante un largo rato. Fr\u00e9nese. Notar\u00e1 que moment\u00e1neamente fue abandonado por su sentido com\u00fan aristot\u00e9lico, el que le dice que la Tierra est\u00e1 quieta en el centro del universo, y sentir\u00e1 en sus entra\u00f1as que todo gira, vertiginosamente gira. La Tierra sobre s\u00ed misma, la Tierra alrededor del Sol, el sistema solar alrededor del centro de la V\u00eda L\u00e1ctea. Arist\u00f3teles dec\u00eda que as\u00ed de mareados estar\u00edamos en una Tierra que diese vueltas. Y no era \u00e9ste su \u00fanico argumento en contra de la rotaci\u00f3n terrestre: en una Tierra modelo calesita ver\u00edamos a los p\u00e1jaros volar hacia atr\u00e1s, como quedan atr\u00e1s los postes de luz cuando avanzamos en una carretera. Adem\u00e1s las aguas de los mares saldr\u00edan despedidas como el barro pegado a una rueda de bicicleta y un viento fuert\u00edsimo del Este azotar\u00eda la superficie terrestre como nos golpea el viento en la cara al asomarnos por la ventanilla de un auto en movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed estaban las cosas hasta que aparece en escena el franc\u00e9s Jean-Baptiste Le\u00f3n Foucault, un frustrado estudiante de medicina que huye espantado de la visi\u00f3n de la sangre y los sufrimientos humanos y se refugia en el s\u00f3tano de su casa para dedicarse a inventar aparatos cient\u00edficos. En 1848 Foucault realiza un descubrimiento muy sorprendente acerca del comportamiento de un p\u00e9ndulo: a\u00fan si uno gira su punto de suspensi\u00f3n, el p\u00e9ndulo seguir\u00e1 oscilando en una misma direcci\u00f3n, imperturbable.<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e1galo usted mismo: Puede utilizar como p\u00e9ndulo, por ejemplo, el mouse de su computadora. Sujete el cable d\u00e1ndole una vuelta alrededor de su dedo. Estire el brazo y comience a hacer oscilar el mouse en una determinada direcci\u00f3n. Ahora gire usted r\u00edgidamente, de manera tal que el dedo apunte hacia una nueva direcci\u00f3n. Usted notar\u00e1 que el mouse se mantiene hamac\u00e1ndose en la direcci\u00f3n original, aunque el punto del cual est\u00e1 suspendido haya girado.<\/p>\n\n\n\n<p>Imaginemos que nos subimos a una calesita con nuestro mouse y lo colgamos de la cola de un caballito. A un costado, en tierra firme, se queda el hombre de la sortija mir\u00e1ndonos extra\u00f1ado. Larguemos a oscilar el mouse y que empiece la calesita a girar. Veremos que el plano en el cual se mueve el p\u00e9ndulo parece variar, pero no nos confundamos: somos nosotros los que estamos girando, el plano del p\u00e9ndulo se mantiene invariante. En efecto, el hombre de la sortija, si no estuviese tan ocupado en adivinar nuestro estado de salud mental, notar\u00eda que el p\u00e9ndulo apunta siempre en la misma direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Extrapolemos ahora nuestro infantil divertimento: identifiquemos a la calesita con la Tierra y al se\u00f1or de la sortija con un observador fijo en relaci\u00f3n a las estrellas lejanas. Si colgamos un p\u00e9ndulo del techo de nuestra casa y lo hacemos oscilar notaremos que la direcci\u00f3n hacia la cu\u00e1l apunta no es siempre la misma, sino que va girando muy lentamente. Otra vez, no es el p\u00e9ndulo el que cambia de direcci\u00f3n, es la Tierra que gira debajo. \u00a1Menuda introducci\u00f3n cient\u00edfica para hablar de la calesita!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La calesita como recuerdo en movimiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Lleg\u00f3 la calesita! \u2026 \u00a1Lleg\u00f3 la calesita!, &nbsp;era el grito que serv\u00eda como disparador. E inmediatamente todos corr\u00edamos hacia uno de los bald\u00edos preferidos por los propietarios de esos parques de&nbsp; diversiones en miniatura. Estaba entre el \u201cboliche de Zan\u00edn\u201d y el club Juventud Unida. Lo primero que hac\u00edamos era buscar entre los reci\u00e9n llegados a los due\u00f1os, a los que conoc\u00edamos en su gran mayor\u00eda. Y entonces sab\u00edamos con que juegos nos \u00edbamos a encontrar. Y con qu\u00e9 calesita. Y fundamentalmente, con que calesitero. Esto no es un dato menor. Los integrantes de la barra ten\u00edamos con ellos una guerra \u201ca muerte\u201d.&nbsp; \u00c9l era el que manejaba \u201cla sortija\u201d, el enemigo a vencer. Y los ten\u00edamos fichados. Algunos eran f\u00e1ciles. Otros se hab\u00edan transformado en amigos, que disfrutaban cuando nos entregan el premio, eligiendo a cada uno de nosotros en forma alternativa. Estos en realidad no eran nuestros preferidos. Nosotros esper\u00e1bamos a los jodidos, esos que defend\u00edan la sortija como a su vida. Y busc\u00e1bamos fundamentalmente a Manuel, un correntino que cada a\u00f1o ten\u00eda con nosotros un duelo mucho m\u00e1s poderoso. Gozaba con su poder, cuasi omn\u00edmodo. Yo lo hab\u00eda estudiado los \u00faltimos d\u00edas de su anterior paso por Germania. Y cre\u00eda que le hab\u00eda encontrado su punto d\u00e9bil. La t\u00e9cnica consist\u00eda en dar un par de vueltas realizando siempre el mismo movimiento, amagando a agarrar la sortija por delante, ir por detr\u00e1s, hasta que Manuel mecanizara el movimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente lleg\u00f3 el momento. Cambi\u00e9 la actitud.&nbsp; Me agarr\u00e9 del ca\u00f1o solamente con las piernas, por lo que enfrent\u00e9 a Manuel con las dos manos directamente hacia la bocha que sosten\u00eda a la sortija. Se sorprendi\u00f3 al ver mi postura.&nbsp; Hice lo mismo que siempre. Amagu\u00e9 por adelante, fui por atr\u00e1s con una mano. Y cuando el, con su mec\u00e1nico movimiento escondi\u00f3 la argolla volvi\u00e9ndola hacia delante, saqu\u00e9 r\u00e1pidamente la otra mano y me qued\u00e9 con la preciada sortija. Una gran victoria, esperada durante un par de a\u00f1os. Con la codiciada presa en la mano, pas\u00e9 varias veces frente a mis amigos los que aplaud\u00edan y silbaban al calesitero. Termin\u00f3 la vuelta. Me baj\u00e9 y enfrent\u00e9 a Manuel. \u00a1Te ganaste la pr\u00f3xima! \u2013 me&nbsp; dijo.&nbsp; Lo mir\u00e9 con desprecio fingido, le devolv\u00ed la argolla, le hice un gesto un tanto subido de tono para un ni\u00f1o de mi edad, con corte de manga incluido y me fui. Lo hab\u00eda vencido. Ese d\u00eda, \u201cme retir\u00e9\u201d de la calesita. Pero, con los amigos de siempre, el Guty, el Negro Kessler, Miguelito de Rosa, y otros h\u00e9roes del barrio de Villa Luro, nos dedic\u00e1bamos&nbsp; a&nbsp; &nbsp;voltear latas, otro juego muy especial y que exig\u00eda gran sabidur\u00eda para lograr con esas peque\u00f1as pelotas de trapo, voltear la pila que en forma de pir\u00e1mide se levantaba desafiante a unos ocho o diez metros. Todo ten\u00eda que ver con la ma\u00f1a, y no con la fuerza. Lo mismo suced\u00eda con el jodido mu\u00f1eco de goma, muy flexible, con pesada base, que hab\u00eda que voltear con una pelota de f\u00fatbol. Era una especie de penal, pero en el que hab\u00eda que \u201cembocar\u201d al arquero. Si vos le pegabas con potencia, el mu\u00f1eco en cuesti\u00f3n se doblaba, llega al suelo y otra vez se mostraba desafiante. \u00a1S\u00ed hasta nos parec\u00eda que se re\u00eda! Hab\u00eda que apuntar justo al centro de gravedad, con potencia media y entonces el \u00e9xito estaba asegurado. Otros juegos eran m\u00e1s para las chicas. Pero el que serv\u00eda para demostrar coraje,&nbsp; era hamaca voladora, en la cual, los m\u00e1s osados, sab\u00edamos hacer cabriolas sumamente riesgosas, &nbsp;ante la cara angustiada de quienes miraban y sobre todo de los encargados del juego que antes de subir siempre nos advert\u00edan que ser\u00eda la \u00faltima vez si hac\u00edamos eso. Pero, en realidad, siempre fue la pen\u00faltima. Yo me la jugaba siempre a fondo y &nbsp;eso, me hac\u00eda ganar puntos con las ni\u00f1as de mi edad que admiraban m\u00ed valent\u00eda y me promet\u00edan \u201cun besito\u201d. &nbsp;Pero esta ya es otra historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La calesita gira y gira hasta que deja de girarcuando te subes a ella debes elegir,si sentarte a mirar las cosas que en cada giro te va a mostraro quedarte parado e intentar ganar la sortija en cada vuelta que da. 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