Cuando la oposición orina fuera del tachito

POLÍTICA BONSAI


Política bonsái, políticos jibarizados

Quizás pueda todavía reducirse más el valor de la palabra política. Pero en estos tiempos, está, para algunos dirigentes de la derecha y sus dirigidos, por debajo aún del 2001. Estos actores, en su mayoría tienen como objetivo, buscado o necesariamente encontrado, pervertir si se pudiera más su significado.

La mediocridad de la mayoría de los integrantes de algunas listas, necesitan que las cosas sean así. Partidos reducidos a su mínima expresión, militantes desactivados, caja registradora activada, en lugar de la Constitución, y tarifas negociadas reemplazando a las ideologías. Nada se puede esperar, por supuesto de la política y los políticos en este contexto. Para muestra hay que ver a la mayoría de los dirigentes del radicalismo que de olvidaron de su pertenencia partidaria, negaron a Alfonsín y se sumaron a los empresarios de la política del PRO.  Allí deberán quedarse, es su lugar. No son políticos, son hombres de negocios.

 

Los únicos beneficiados

Los dirigentes que tienen vocación política, que defienden su pertenencia partidaria, que saben de los sacrificios de la militancia, que están permanentemente cerca de la gente han sido jaqueados por los ambiciosos desideologizados que optaron por la billetera, por regalar su alma al diablo o venderla al señor “Plin caja” para permanecer en un lugar de privilegio, pero nunca ya de poder, ya que a este lo entregaron junto con sus hollados anos.

Dudoso beneficio el obtenido. Pero en este mezquino mundo que estamos viviendo alcanza para vivir bien. Sirve para estar un lugarcito arriba en el gallinero en que se transformó la política y alcanza, claro, para defecar sobre los que están más abajo.

Votos ganados a lo Pirro. Los tuvieron... Pero para lograrlo, entregaron a sus soldados. Y sentirán, inexorablemente, tarde o temprano su soledad. Cuando la billetera se seque, se darán cuenta que están solos. No tendrán retorno. Y eso es lo mejor que nos puede pasar.

 

Entonces

A ninguno de ellos le interesa la política. A nadie le interesa la militancia política. A nadie le interesa la construcción colectiva. Son creadores de la nada porque con la nada, únicamente, pueden aspirar a crecer. Y al los vencedores locales tiene que interesarles llevar a cabo todas las correcciones necesarias para que en los militantes, cuadros intermedios y dirigenciales de peso, prenda la idea que únicamente la construcción y consolidación un proyecto nacional, popular, racional y transformador. Hoy, representados en la construcción colectiva llamada Unidad Ciudadana.

Seguramente llegó la hora de retomar la militancia en los partidos. Claro, primero habrá que reconstruirlos. Con los actuales dirigentes ahora, hasta cambiarlos en procesos internos, en el marco de la reforma política. Ese es el camino. La “dedología” de una vez por todas debe ser reemplazada por la ideología. Como antes. Como en los tiempos en que la juventud vivía y moría por sus ideales. La militancia ya no es tan trágica. Pero, necesariamente se debe volver al pasado. Con otra mirada, claro.

Pero todo en el marco del los partidos políticos. Respetándolos y no cagándose en ellos. Como pasó en Gesell con la oposición.

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