Opinión
LOS ALCAHUETES DE GOMA
 
Es una ley de la humanidad, que con el fin de ganar espacios, palmoteos, dinero, prebendas, muchos y muchas,  llegan a convertirse en cortesanos del Poder, y en algunos casos en hetairas del mismo.
Esta ubicación les da la posibilidad de múltiples masajes al ego, a su fatuidad y vanidad: ser funcionarios, asesores, almorzar o cenar con los gobernantes de cuando en cuando, ser mencionado por éstos (¡el éxtasis!), y otras más ambiguas. Además de recibir halagos precisos e identificables, y otros imprecisos, motivados en su condición de estrellas rutilantes.
Los tocados por la varita mágica se desviven por participar de las fiestas donde está el Jefe, por cruzar miradas chispeantes con él, por ponérseles por delante y sonreírle, en tanto otros cultivan el rol de insobornables, pero rogando íntimamente que su fingida reserva y su laconismo lo seduzcan y le hagan razonar que le vendría muy bien que la gente lo asocie al Jefe, con tipos tan honestos y capaces como ellos,  que “no están quemados”.
Un recurso utilizado, para soportar su extranjeridad en el Poder es agruparse, y desde allí intentar revenderse con un presunto mayor valor agregado: “el grupo X…”, “la Mesa de…”, pensando en general que aquél es un tarado que no se da cuenta de la jugada, cuando en realidad el Jefe,  ya está de vuelta, y con seguridad, debería saber con los bueyes que ara. Puestos en esa carrera, no dudan en felicitarlo por la inteligencia demostrada al haberlos convocado a participar, y prometen y se prometen días venturosos para la ciudad por tal hecho. A partir de allí sueñan con una carrera política (invariablemente con jubilación privilegiada al final).
En consecuencia, andan de subsecta en subsecta, merodeando, influyendo, hablando en la oreja (“asesorando”) a politiqueros, señalando réprobos, pues es fundamental para ellos marcar su propio territorio como el macho de la manada contra los machos extraños. Muchos de ellos son los “Adoradores de la goma”... O de los sellos, bah... Crean agrupaciones que solo tienen, y solo a veces, un sellito. No son capaces de juntar más de diez adherentes. Y esto pasa, inclusive con representantes de partidos políticos que se amparan en acuerdos nacionales para estar, cuando en realidad, no son....
Así intentan  una acumulación de poder que jamás logran y por su sentido de eliminar a los más talentosos del sector, que pasan a ser sus enemigos, su operatividad puede llegar a ser siniestra.
Pero esto no es privativo de nuestra ciudad, ni del país,  ni de países latinoamericanos. También sucede en la culta Europa. Es consecuencia de un principio económico muy simple: los bienes son limitados y los aspirantes aumentan constantemente.
¿Qué ganan y qué pierden? Ganan mucho y pierden poco, pues las pérdidas morales no las computan. ¿Qué condicionamientos reciben? ¿Pueden resistirlos? ¿Desean resistirlos? ¿O se dejan de entrada nomás como una prostituta?
Las utilidades son considerables. No es, por lo tanto, ningún lugar despreciable. Dinero, viajes, relaciones, jubilación abultada, reciclamiento permanente, ascenso social, una buena herencia a los hijos. La posibilidad del lagrimón nostálgico el día de mañana, al recordarse hijo o nieto de aquel inmigrante pobre que no logró alcanzar su sueño de bienestar definitivo… y en cambio él… ¡las cosas que fue capaz de hacer como reivindicación y amor por su padre para que se sintiera orgulloso desde el más allá! (...)
¿Qué le sucede, como correlato, a las lenguas y a las plumas de algunos periodistas agraciados con la grande de la lotería? Mienten, inventan, se vuelven alcahuetes, chupamedias y serviles de sus patrones y por miedo a meter la pata y arriesgar tan estratégica posición alcanzada solo obedecen ordenes. Y se retroalimentan con el odio de los opositores paganinis... ¡Y santo remedio!
El deseo por entrar al círculo áulico del poder,  mata al periodista. Éste se transforma en un traidor --por acción u omisión—a sus oyentes y lectores y si quiere continuar siendo honesto para sentirse mejor consigo mismo y con su conciencia deberá abandonar a sus nuevos amigos. Otra traición entonces. Además, por el sólo hecho de incorporarse ya se ha traicionado a sí mismo. (...)
Todo un tema, sin dudas. En fin, lo cierto que en esta historia, finalmente, cada uno ocupará el lugar que se merece... Bah... sería lo lógico... Pero, en algunas construcciones de poder, esta no existe.
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